martes, 16 de mayo de 2017

Actividad 4. CREACIÓN LITERARIA.

A la hora de introducir la literatura, protagonista de este blog, en la vida de nuestros/as alumnos/as no debemos olvidar que ellos mismos pueden ser partícipes y meros creadores de ella.

Para ello, en este bloque aprendemos dos posibilidades: la creación literaria PARA los niños y CON los niños.

En esta entrada trabajaremos los tres géneros literarios, practicados como deberemos hacerlo en nuestro futuro laboral. La cuestión radica en crear ejemplos que permitan a los niños/as utilizar su imaginación para elaborar sus creaciones.

En nuestras bibliotecas de aula encontraremos libros hechos por nosotras/os, las maestras/os, a la vez que libros o poemas, textos, elaborados por nuestros alumnos.

Existen infinidad de técnicas que podemos utilizar, en cada uno de los géneros literarios. Todas ellas válidas y originales para sorprender a nuestro alumnado con algo nuevo, y permitirles ser protagonistas de algo tan bonito como la creación literaria.

A continuación, explico los tres ejemplos realizados: verso, prosa y drama.

VERSO

Para la creación literaria en verso he escogido la técnica ¿Cómo es? Ya que la considero muy divertida y entretenida para los niños/as, dejándoles expresarse e imaginar a su manera, apuntando cada palabra o comparación que se les ocurra.

Esta técnica la llevaría a cabo con el alumnado de 3-4 años, ya que creo que se encuentran en una edad muy imaginativa y podrían sacarle mucho partido. Considero que otras edades también son válidas, ya que, sea un año menos o varios más, el niño va a saber expresarse y comparar objetos haciendo uso de su imaginación.

A su vez, la socialización es cada vez mayor en estas edades, siendo muy importantes los amigos, la diversión y el juego, por lo que es un tema que podría interesarles.

 A continuación, os escribo el ejemplo elaborado:

Los amigos son como la diversión
Los amigos son como los abrazos
Los amigos son como las patatas fritas
Los amigos son como los días soleados
Los amigos son como las vacaciones
 Los amigos son como los juguetes
Los amigos son como los helados
Me encantan los amigos.


Para elaborarlo he utilizado ejemplos de internet, creando un libro acordeón con cartulinas y elementos decorativos. En cada página escribo un verso, terminando con ¡Me encantan los amigos!









A la hora de colocarlo en la biblioteca de aula habría que plastificar sus páginas para fortalecerlas, ya que el uso puede dañarlo, y más tratándose de niños.
Considero esta técnica muy entretenida y fácil para los niños, incluso creando ellos mismos sus propios libros mediante manualidades.

Es muy importante dejar que fluya su imaginación, aceptando los ejemplos que digan, ya que, para cada persona, las comparaciones son únicas.

PROSA

Para la creación literaria en prosa he escogido la técnica del dibujo, observándolo y creando una historia imaginativa a partir de sus personajes o imágenes.

Esta estrategia la utilizaría con el alumnado de 4-5 años, dibujando ellos cualquier dibujo que quieran y creando, a partir de él, una historia que lo explique. También se podría colocar un dibujo general para todos, y dejar que cada alumno/a inventase su propia historia a partir de él; apareciendo muchas historias diferentes partiendo del mismo dibujo.

En esta imagen se pueden ver dos caracoles de colores, sobre un fondo muy colorido y rodeados de mariposas. Considero una buena imagen que describir ya que puede dar lugar a diversas historias. En mi opinión, cualquier dibujo realizado por los niños es la mejor opción; pero ante la imposibilidad de ello, accedí a internet como fuente de información.



Observando la imagen anterior, una posible historia inventada sería:

El caracol Roberto y la caracol Josefina, se encontraban dando un paseo por el bosque.

Iban muy despacio, tanto tanto tanto, que las mariposas comenzaron a rodearles, creando un viento muuuy fuerte que les elevó y les hizo flotar.

Flotando y flotando, Roberto y Josefina, acabaron colocados en la rama de un árbol, pero no un árbol cualquiera.

¡Era un árbol mágico! Un árbol azul, capaz de conceder el deseo que sus habitantes quisiesen.

Roberto y Josefina, ante tal descubrimiento, comenzaron a pensar qué deseo pedir, y ambos coincidieron en el mismo.

¡Queremos ir más rápido para poder visitar todos los bosques del mundo!

Dicho y hecho. Solicitado y concedido. Roberto y Josefina emprendieron su viaje, deseosos de conocer nuevos bosques, con nuevos amigos y muchas cosas que descubrir.
FIN


Esta técnica, al igual que otras muchas posibles a utilizar en la prosa, resultan muy entretenidas para los niños/as.

Cada técnica será más o menos apropiada según la edad de los receptores, pero todas ellas pueden ser utilizadas y practicadas en el aula, creando infinidad de historias y libros para completar nuestra biblioteca de aula.


DRAMA

Para la creación dramática he partido de la técnica en prosa de Gianni Rodari, la hipótesis absurda; siendo el protagonista de nuestra historia, un lápiz de la escuela llamado Grafi.

Esta estrategia la llevaría a cabo con los alumnos/as de 5-6, creando cada uno de ellos su propia historia a partir de cualquier objeto que viesen en la clase o se les ocurriese.

Considero adecuada esta edad ya que la historia trata sobre objetos del aula, siéndoles familiares y de uso cotidiano. Todos podrían crear miles historias con ellos, dando vida a todo lo que les rodea.

Creo que es una creación muy interesante y divertida, ya que con la imaginación que tienen los niños nos podemos encontrar con historias fantásticas y mágicas, llenas de diversidad y posibilidades.

A continuación, os muestro el ejemplo que he elaborado:

NARRADOR: Nos encontramos en la clase de “Los leones” 2º de Infantil. Grafi, es un lápiz de color gris que casi nunca es elegido por los niños, y se encuentra ansioso de colorear con ellos.

GRAFI: - ¿Hola? ¿Hooolaaaaaaaaa? ¿Es que nadie me escucha?

PROFESORA: -Niños, hoy vamos a utilizar los lapiceros de colores, escoged el que más os guste.

GRAFI: - ¡A mí! Cogedme a mí, por favor. Tengo un color bonito, soy fácil de sacar punta y muy buen pintor. ¡A mí! ¡A mí!

NARRADOR: Los niños corrieron ansiosos a coger todos los lápices posibles para colorear sus dibujos, pero ninguno se fijó en Grafi.

GRAFI: - ¿Por qué ninguno queréis cogerme? ¿Es que ya no soy bonito?

NARRADOR: De repente, Ariadna, una niña muy indecisa, se detuvo mirando los lápices sin saber cuál escoger.

ARIADNA: -Profe, ¿podemos coger más de un lápiz? Es que quiero mezclar los colores.

PROFESORA: -Claro Ariadna, coge los que tú quieras.

GRAFI: -ARIADNAAAAAAA. ¡CÓGEME A MÍ, POR FAVOR!

NARRADOR: La niña, mirando fijamente todos los lápices que tenía a su alcance, detuvo su mirada en Grafi y sonriente alargó la mano hacia él.

ARIADNA: - ¡Qué color más bonito! Con él puedo hacer un montón de mezclas y dibujos.

NARRADOR: Grafi, lleno de ilusión y nervios, se preparó para esa nueva aventura.

GRAFI: - Hoy voy a hacer el mejor dibujo de la clase, no… ¡DEL MUNDO!

Los diálogos pueden tener mayor o menor duración, imaginación, trabajo o contenido, pero lo importante es que cada niño/a sea partícipe y creador literario, imaginando, creando y viendo que todo es posible con diversión y motivación.


CONCLUSIÓN 

Tras la realización de las tres técnicas he podido darme cuenta que el miedo a imaginar que tenía era totalmente infundado.

En el colegio siempre nos han dicho que hay que tener imaginación, crear historias y presentarse a concursos literarios, pero nunca, al menos en mi caso, nos han dado técnicas para hacerlo.

No nos han permitido imaginar o descubrir nuestro potencial, encasillándonos en unas notas y no en una mejora.

Creo que con estas técnicas podemos facilitarles el camino a nuestros alumnos, demostrándoles que la imaginación se cultiva y se trabaja de manera divertida y amena, no obligada.

Considero muy importante el introducir a nuestros alumnos/as en la literatura, sin infundirles miedos absurdos, mostrándosela tal y como es, divertida e imaginativa.


BIBLIOGRAFIA


Creación de libros: http://makingbooks.com/


Labajo, I. (2017) Teoría de Literatura Infantil. Bloque 3: La hora del cuento.

domingo, 7 de mayo de 2017

Corrección Actividad 3.

Actividad 3. Narración con libro.

Tras plantearse este trabajo en clase, me inundaron las dudas sobre cómo contar, cómo narrar o cómo leer un cuento a mis alumnos/as. ¿Se me daría bien? ¿Me pondría nerviosa? ¿Me acordaría de la historia? Mil dudas me surgieron, que poco a poco fui controlando y resolviendo a medida que elaboraba el trabajo.

El primer dilema surgió con qué estrategia elegir para mi trabajo. Ante las continuas dudas que teníamos las componentes del grupo, hicimos un sorteo y se me adjudicó la narración con libro.

Una parte de mí se quedó tranquila, ya que opino que tiene la mejor parte de cada una de las estrategias restantes: cuentas un cuento a tu alumnado, con tus palabras, sin tener que leerlo e interactuando con ellos; y a su vez, lo acompañas con imágenes y gestos para que ellos mismos puedan ir siguiendo la historia.

Cada estrategia tiene sus beneficios y sus inconvenientes, pero todas ellas son buenos métodos para contar un cuento a nuestro alumnado, introducirles en ese ambiente mágico de historias e imaginación.

El cuentacuentos potencia enormemente la imaginación, situándola como uno de sus objetivos principales, como bien aprendimos en clase. Contando una historia a nuestro alumnado, acompañándolo con gestos y entonación, creamos ese ambiente mágico introduciéndonos todos en el mundo de los cuentos. En mi opinión, es una estrategia de lo más complicada, ya que, como bien se explica en el bloque 3 de nuestra teoría, intervienen diversos aspectos, todos ellos importantes y a tener en cuenta.

Además de aprenderte la historia debes acompañarla, con los gestos, la mirada, la voz, la emoción, etc. y no todos los días es fácil elaborar tal interpretación.

Por otro lado, tenemos la narración con libro, contándoles un cuento a nuestro alumnado, esta vez apoyándonos en las imágenes del libro. Debemos aprendernos la historia, sí, otorgando complejidad a esta estrategia, pero tenemos el comodín de las imágenes, permitiéndonos el contar la historia según lo que nuestros alumnos/as van viendo en cada página.

Al igual que con la estrategia anterior, es muy importante acompañar nuestra narración con gestos y entonación, a la vez que hacer a todos/as partícipes mediante preguntas a lo largo de la historia.

Por último, encontramos la lectura, a través de la cual el maestro/a lee el cuento, enseñando a cada uno de sus alumnos/as las imágenes del libro. En esta estrategia también encontramos las preguntas hacia nuestro alumnado, siendo siempre partícipes de la aventura de los cuentos que escuchan, a la vez que el cuidado en la entonación, ritmo y pausas, que no se consiguen sin trabajo y práctica. 

Un dato muy importante a tener en cuenta a la hora de realizar estas estrategias con nuestros alumnos/as es la relación que debe existir entre la edad del alumnado, el libro escogido y la estrategia a realizar; ya que se crea un triángulo que debemos respetar para realizar estas estrategias de manera correcta y en beneficio de los niños/as.

Tras conocer las tres estrategias estudiadas, y analizar más a fondo la que se me adjudicó por sorteo a realizar (narración por libro) me situé ante el segundo dilema, elegir un cuento adecuado para esta estrategia.

Releí la teoría en la que explica claramente en lo que consiste la narración con libro y destaqué características importantes como:
  •         Recrear la historia a través de las ilustraciones
  •         Transmitir la historia con tus palabras
  •         Interactuar con los niños/as continuamente

Indagué en los blogs de mis compañeros/as para coger ideas sobre posibles cuentos, y me decanté finalmente por uno, que ya conocía anteriormente y que cada día me gusta más.

“Adivina cuanto te quiero”

Buen título para un cuento que definitivamente se encuentra entre mis favoritos dentro del pequeñísimo (de momento) grupo de cuentos que conozco. Sea por el mensaje que extraigo de él, las sensaciones que me produce en relación con mi vida personal o sus increíbles ilustraciones llenas de delicadeza y colores que invitan a relajarte descubriendo lo que esconden.



Considero que es un buen cuento que narrar a los niños/as de educación infantil, y que, acompañándolo con sus imágenes, puede crear un clima muy bonito y mágico en la hora del cuento.

Creo que es adecuado para niños/as de 3-4 años, mostrándoles las imágenes de las liebres y exagerando los gestos haciéndoles partícipes. Con esta edad pueden entender muy bien el argumento, ya que se pueden ver identificados con la pequeña liebre color avellana, deseosa de decirle cuánto le quiere a la gran liebre color avellana.

A su vez, pueden relacionar el cuento con sus experiencias vitales, sus buenas noches, los cuentos que les leen sus padres/madres, o las sensaciones que tienen al expresar los sentimientos; ya que comienzan a hacerlo cada vez más mediante las palabras.


ENSAYO

Tras decidir qué edad es la adecuada para este cuento, comencé a practicarlo en casa. Lo leí y releí muchas veces, apuntándome posibles preguntas que realizar a los niños/as durante la narración.

Me costó enormemente saber cuándo introducir dichas preguntas, ya que no sabía si distraerían demasiado o serían enriquecedoras. A su vez, fui practicando la entonación y los gestos, imitando cada acción que hace la pequeña liebre color de avellana a lo largo del cuento.

Algunas de las preguntas o intervenciones que haría durante la narración serían:
  • ¿Dónde tenemos nosotros las orejas?
  • ¿Cómo abría los brazos la pequeña liebre color avellana? ¿Y la grande? (invitándoles a gesticular conmigo abriendo los brazos y luego estirándolos más todavía)
  • ¿Cómo se estiraba la pequeña liebre color de avellana? ¿Y la grande? (Repitiendo la invitación a gesticular) ¿Quién llegará más alto, la gran liebre o la pequeña?
  • ¿Alguien sabe dónde está la luna? ¿Está cerca o muy lejos?

A su vez, en el momento en el que la pequeña liebre salta numerosas veces, exclamaría “¡boing! ¡boing! ¡boing!” Utilizando dicha onomatopeya para reforzar su atención e interés.



Practicando, veía que me costaba mucho el cambiar la voz de liebre pequeña a liebre grande, por lo que me centré en los gestos y la entonación a lo largo de la historia, sin complicarme con las voces, haciéndolo de manera sutil, ya que podrían ser el causante de la confusión durante mi narración. A su vez, reduje el número de veces que decía “pequeña/grande liebre color avellana” ya que me resultaba repetitivo.

De tanto leerlo y practicarlo, finalmente aprendí el argumento, pudiendo relatarlo con mis palabras acompañando a las imágenes. Sin embargo, temía que los nervios me jugarán una mala pasada a la hora de concentrarme en narrar, gesticular, entonar, preguntar… ¡Muchas cosas!

Practiqué con mis padres, pidiéndoles que participasen como si fuesen niños/a de 3-4 años, les hice las preguntas durante la narración, así como otras que se me ocurrieron para el momento final.

Mi idea inicial es contarlo de manera que todos los alumnos/as participen alargando los brazos como la liebre, estirándose, buscando la luna etc. y que finalmente contasen a todos los demás sus reflexiones sobre el libro, terminando el momento del cuento saltando todos juntos como lo hacen las liebres.

Para ese momento final de reflexión les plantearía preguntas como:
  •  ¿Os ha gustado el cuento? ¿Qué pensáis?
  •  ¿Vosotros/as sois muy charlatanes antes de ir a dormir?
  •  ¿Quién abriría más los brazos la pequeña liebre color avellana, o la grande? ¿Pasa algo?
  • ¿Qué creéis que quería la pequeña liebre color avellana? ¿Cómo lo habríais dicho vosotros/as?
  • ¿Os gusta decir vuestros sentimientos a los demás?


Dando por finalizado el momento del cuento les preguntaría ¿Cómo saltan las liebres? Y les invitaría a saltar todos juntos, cambiando hacia otra actividad, taller o momento en el aula.

A su vez, antes de comenzar mi narración, invitaría a los niños/as a “llamar” al cuento conmigo, golpeando el libro y abriéndolo con cara de sorpresa diciendo “Ábrete cuento…a ver lo que tienes ¡DENTRO!” (Todo ello pidiendo la ayuda de los niños, ya que solo con sus peticiones podemos despertar a los cuentos)

Para finalizarlo, aprovecharía una fórmula muy conocida por todos/as, invitando a los niños a lanzar los cohetes conmigo: “Colorín colorado, este cuento se ha acabado, y colorín colorete, por la chimenea sale un cohete” (En este momento representaría con golpes, palmas y silbidos cómo sale y explota el cohete) “¡Y ahora uno estropeado!”  (repetiría los movimientos, pero de manera más suave, reduciendo el ruido, como si el cohete apenas sonase).

Por último, en el caso de que haya dificultad para que todos/as viesen las ilustraciones, existe la posibilidad del cuento en versión digital, siendo proyectado en el aula.


PRÁCTICA

Después de tanta preparación, llegó el momento de contárselo a mis compañeras, iniciando la experiencia en un grupo de tres personas con Ana Calzado y Cristina Martín-Montalvo.

Descubrí que estaba menos nerviosa de lo que me esperaba, aunque era consciente de las diferencias existentes entre contar un cuento a niños de 3-4 años, que hacerlo a adultos.

Sin ir más lejos comencé mi narración, y tras escuchar el feedback de mis compañeras, me quedé muy satisfecha, ya que consideraron que había hecho un buen trabajo.
  • Ambas coincidieron en que el cuento escogido concordaba con la edad que había determinado; así como la entonación y los gestos, invitando a participar y captando toda atención posible.
  • Apuntaron que, a la hora de hacerlo con niños/as debía ir más despacio, pero que la manera de contarlo, gesticulando y entonando las expresiones le había gustado mucho.
  • A su vez, me dijeron que tanto el empiece como el cierre del momento del cuento les había parecido muy bien y muy adecuado, divertido para los niños, sorprendiéndoles llamando al cuento y tirando cohetes.
  • Por último, las preguntas, tanto durante la narración como al final, las consideraron adecuadas y correctas.

Tras esta primera experiencia, me dispuse a contar mi cuento a Ana García y María Montojo. Mis sensaciones eran más calmadas y me permití el disfrutar, contando el cuento como si estuviese sola, delante de mis alumnos/as.

Ambas acabaron muy contentas con mi narración, diciéndome que era muy buena la entrada y la salida del momento del cuento.

Añadieron que, gestos, entonación y preguntas eran adecuados y se me había visto tranquila y pausada a la hora de narrarlo (situación que mejore gracias al primer feedback).

Por último, tuve mi tercera narración con Beatriz Galilea e Irene Polo. Ya sea por las prácticas previas o la falta de tiempo para ponerse nerviosa, descubrí que ya no suponía ningún problema o dificultad el narrar un cuento a adultos.

Ambas coincidieron con mis otras compañeras en que tanto los gestos como las preguntas y la entonación eran adecuadas, y que les había gustado especialmente la manera de narrarlo y exagerar los gestos. A su vez, destacaron el empiece y cierre, con la llamada al cuento y los cohetes.

Por último, me animaron a contarlo más alto, ya que había sido más difícil escucharme por el ruido del salón de actos; pero apuntaron que, en una clase, esta situación sería más fácil, aunque seguiría necesitando más volumen.


AUTOEVALUACIÓN

Entre práctica y práctica, Irune me comentó que el cuento que había escogido es perfecto para leerlo en un aula, por lo que había seleccionado una estrategia menos adecuada. Sin embargo, mis compañeras me decían en su feedback que preferían la narración con libro, ya que gesticulando y viendo las imágenes, hacía el cuento más divertido y atractivo.

Me encuentro posicionada a favor de ambos comentarios. Considero que el argumento, la función poética y el cuento en sí contiene una belleza propia de ser leída, siendo fiel a cada palabra y focalizando el interés en escuchar la historia. Por otro lado, creo que las imágenes contienen una belleza que merece ser enseñada con interés, así como unos gestos y situaciones que pueden ser aprovechados para atraer todavía más a los niños/as, utilizando la narración con libro.

Sin embargo, a la hora de escoger estrategia, olvidé que en la lectura, las imágenes también son enseñadas, valorando su belleza. Con este cuento, la lectura, es la estrategia ideal, ya que se es fiel al texto y a su función poética, enseñando sus ilustraciones, sin comentarlas ni gesticularlas, ya que el niño/a es capaz de entender y ver esas imágenes, sin la necesidad de que la maestra gesticule aclarándolo. 
En un futuro me gustaría poder elegir bien los cuentos que leer/contar a mis alumnos/as, adaptando cada estrategia a su edad y al libro, y creando un ambiente mágico como es la literatura, no para enseñar, sino como un fin en sí misma, como hemos aprendido en clase. 

Gracias al feedback de mis compañeras he podido darme cuenta de que los nervios pueden hacer que me acelere a la hora de narrarlo o que se me apague la voz, por lo que debo ir tranquila a contar cuentos a mis alumnos/as en un futuro, ya que el tiempo y el tono son dos características de gran importancia dentro de la narración.

Por otro lado, me siento orgullosa de haber controlado la entonación y los gestos, ya que daban mucha fuerza a la narración, y al escuchar el feedback de mis compañeras he podido ver que han disfrutado con ello.



CONCLUSIÓN

Termino este trabajo y experiencia con buenas sensaciones, viendo que he sido capaz de hacer algo que previamente veía imposible. Me veía incapaz de perder la vergüenza, hablar en público, gesticular, entonar, CONTAR un cuento; lo consideraba de tal complejidad que me había creado barreras a mí misma.

Tras esta práctica y la experiencia contándolo a mis compañeras, he podido ver que no todo es tan difícil, siempre y cuando tenga un trabajo previo. También he podido aprender que contar un cuento no es algo sencillo, sino que requiere muchos factores que deben ser practicados para sacarle el mayor partido a cada experiencia.

Creo que tanto la narración con libro, como el cuentacuentos o la lectura, son estrategias cruciales y de gran importancia en Educación Infantil; ya que, como hemos ido trabajando a lo largo del cuatrimestre, constituyen un momento mágico, imaginativo y de pleno disfrute para nuestro alumnado.

A su vez, he podido aprender la importancia de una buena elección, ya que, en un futuro, este cuento será leído y otros, mejor escogidos, serán narrados; siempre adecuándose a la edad del niño y sus intereses.

Practicando, trabajando, formándose y siempre indagando y conociendo nuevos libros y diferentes historias, podemos presentar a nuestros alumnos/as diferentes sensaciones, reflexiones y experiencias con las que disfrutar y crecer desarrollando su imaginación y su mundo interior.


Todo ese trabajo y práctica permitirá que los niños/as, protagonistas de todo aquello que envuelve nuestra vocación, disfruten los cuentos, dejando volar su imaginación “de aquí a la luna.... y vuelta” 



BIBLIOGRAFÍA

Escudero, Á. (2012). Las etapas del desarrollo madurativo. Formación Activa En Pediatría de Atención Primaria, 2, 65–72. Retrieved from http://archivos.fapap.es/files/639-779-RUTA/02 FAPap_2_2012.pdf

Labajo, I. (2017) Teoría de Literatura Infantil. Bloque 3: La hora del cuento.

McBratney, S. Adivina cuánto te quiero.

martes, 25 de abril de 2017

Actividad 3. Narración con libro.

Tras plantearse este trabajo en clase, me inundaron las dudas sobre cómo contar, cómo narrar o cómo leer un cuento a mis alumnos/as. ¿Se me daría bien? ¿Me pondría nerviosa? ¿Me acordaría de la historia? Mil dudas me surgieron, que poco a poco fui controlando y resolviendo a medida que elaboraba el trabajo.

El primer dilema surgió con qué estrategia elegir para mi trabajo. Ante las continuas dudas que teníamos las componentes del grupo, hicimos un sorteo y se me adjudicó la narración con libro.

Una parte de mí se quedó tranquila, ya que opino que tiene la mejor parte de cada una de las estrategias restantes: cuentas un cuento a tu alumnado, con tus palabras, sin tener que leerlo e interactuando con ellos; y a su vez, lo acompañas con imágenes y gestos para que ellos mismos puedan ir siguiendo la historia.

Cada estrategia tiene sus beneficios y sus inconvenientes, pero todas ellas son buenos métodos para contar un cuento a nuestro alumnado, introducirles en ese ambiente mágico de historias e imaginación.

El cuentacuentos potencia enormemente la imaginación, situándola como uno de sus objetivos principales, como bien aprendimos en clase. Contando una historia a nuestro alumnado, acompañándolo con gestos y entonación, creamos ese ambiente mágico introduciéndonos todos en el mundo de los cuentos. En mi opinión, es una estrategia de lo más complicada, ya que, como bien se explica en el bloque 3 de nuestra teoría, intervienen diversos aspectos, todos ellos importantes y a tener en cuenta.

Además de aprenderte la historia debes acompañarla, con los gestos, la mirada, la voz, la emoción, etc. y no todos los días es fácil elaborar tal interpretación.

Por otro lado, tenemos la narración con libro, contándoles un cuento a nuestro alumnado, esta vez apoyándonos en las imágenes del libro. Debemos aprendernos la historia, sí, otorgando complejidad a esta estrategia, pero tenemos el comodín de las imágenes, permitiéndonos el contar la historia según lo que nuestros alumnos/as van viendo en cada página.

Al igual que con la estrategia anterior, es muy importante acompañar nuestra narración con gestos y entonación, a la vez que hacer a todos/as partícipes mediante preguntas a lo largo de la historia.

Por último, encontramos la lectura, a través de la cual el maestro/a lee el cuento, enseñando a cada uno de sus alumnos/as las imágenes del libro. En esta estrategia también encontramos las preguntas hacia nuestro alumnado, siendo siempre partícipes de la aventura de los cuentos que escuchan, a la vez que el cuidado en la entonación, ritmo y pausas, que no se consiguen sin trabajo y práctica.

Un dato muy importante a tener en cuenta a la hora de realizar estas estrategias con nuestros alumnos/as es la relación que debe existir entre la edad del alumnado, el libro escogido y la estrategia a realizar; ya que se crea un triángulo que debemos respetar para realizar estas estrategias de manera correcta y en beneficio de los niños/as.

Tras conocer las tres estrategias estudiadas, y analizar más a fondo la que se me adjudicó por sorteo a realizar (narración por libro) me situé ante el segundo dilema, elegir un cuento adecuado para esta estrategia.

Releí la teoría en la que explica claramente en lo que consiste la narración con libro y destaqué características importantes como:
  •         Recrear la historia a través de las ilustraciones
  •         Transmitir la historia con tus palabras
  •         Interactuar con los niños/as continuamente

Indagué en los blogs de mis compañeros/as para coger ideas sobre posibles cuentos, y me decanté finalmente por uno, que ya conocía anteriormente y que cada día me gusta más.

“Adivina cuanto te quiero”

Buen título para un cuento que definitivamente se encuentra entre mis favoritos dentro del pequeñísimo (de momento) grupo de cuentos que conozco. Sea por el mensaje que extraigo de él, las sensaciones que me produce en relación con mi vida personal o sus increíbles ilustraciones llenas de delicadeza y colores que invitan a relajarte descubriendo lo que esconden.



Considero que es un buen cuento que narrar a los niños/as de educación infantil, y que, acompañándolo con sus imágenes, puede crear un clima muy bonito y mágico en la hora del cuento.

Creo que es adecuado para niños/as de 3-4 años, mostrándoles las imágenes de las liebres y exagerando los gestos haciéndoles partícipes. Con esta edad pueden entender muy bien el argumento, ya que se pueden ver identificados con la pequeña liebre color avellana, deseosa de decirle cuánto le quiere a la gran liebre color avellana.

A su vez, pueden relacionar el cuento con sus experiencias vitales, sus buenas noches, los cuentos que les leen sus padres/madres, o las sensaciones que tienen al expresar los sentimientos; ya que comienzan a hacerlo cada vez más mediante las palabras.


ENSAYO

Tras decidir qué edad es la adecuada para este cuento, comencé a practicarlo en casa. Lo leí y releí muchas veces, apuntándome posibles preguntas que realizar a los niños/as durante la narración.

Me costó enormemente saber cuándo introducir dichas preguntas, ya que no sabía si distraerían demasiado o serían enriquecedoras. A su vez, fui practicando la entonación y los gestos, imitando cada acción que hace la pequeña liebre color de avellana a lo largo del cuento.

Algunas de las preguntas o intervenciones que haría durante la narración serían:
  • ¿Dónde tenemos nosotros las orejas?
  • ¿Cómo abría los brazos la pequeña liebre color avellana? ¿Y la grande? (invitándoles a gesticular conmigo abriendo los brazos y luego estirándolos más todavía)
  • ¿Cómo se estiraba la pequeña liebre color de avellana? ¿Y la grande? (Repitiendo la invitación a gesticular) ¿Quién llegará más alto, la gran liebre o la pequeña?
  • ¿Alguien sabe dónde está la luna? ¿Está cerca o muy lejos?

A su vez, en el momento en el que la pequeña liebre salta numerosas veces, exclamaría “¡boing! ¡boing! ¡boing!” Utilizando dicha onomatopeya para reforzar su atención e interés.



Practicando, veía que me costaba mucho el cambiar la voz de liebre pequeña a liebre grande, por lo que me centré en los gestos y la entonación a lo largo de la historia, sin complicarme con las voces, haciéndolo de manera sutil, ya que podrían ser el causante de la confusión durante mi narración. A su vez, reduje el número de veces que decía “pequeña/grande liebre color avellana” ya que me resultaba repetitivo.

De tanto leerlo y practicarlo, finalmente aprendí el argumento, pudiendo relatarlo con mis palabras acompañando a las imágenes. Sin embargo, temía que los nervios me jugarán una mala pasada a la hora de concentrarme en narrar, gesticular, entonar, preguntar… ¡Muchas cosas!

Practiqué con mis padres, pidiéndoles que participasen como si fuesen niños/a de 3-4 años, les hice las preguntas durante la narración, así como otras que se me ocurrieron para el momento final.

Mi idea inicial es contarlo de manera que todos los alumnos/as participen alargando los brazos como la liebre, estirándose, buscando la luna etc. y que finalmente contasen a todos los demás sus reflexiones sobre el libro, terminando el momento del cuento saltando todos juntos como lo hacen las liebres.

Para ese momento final de reflexión les plantearía preguntas como:
  •  ¿Os ha gustado el cuento? ¿Qué pensáis?
  •  ¿Vosotros/as sois muy charlatanes antes de ir a dormir?
  •  ¿Quién abriría más los brazos la pequeña liebre color avellana, o la grande? ¿Pasa algo?
  • ¿Qué creéis que quería la pequeña liebre color avellana? ¿Cómo lo habríais dicho vosotros/as?
  • ¿Os gusta decir vuestros sentimientos a los demás?


Dando por finalizado el momento del cuento les preguntaría ¿Cómo saltan las liebres? Y les invitaría a saltar todos juntos, cambiando hacia otra actividad, taller o momento en el aula.

A su vez, antes de comenzar mi narración, invitaría a los niños/as a “llamar” al cuento conmigo, golpeando el libro y abriéndolo con cara de sorpresa diciendo “Ábrete cuento…a ver lo que tienes ¡DENTRO!” (Todo ello pidiendo la ayuda de los niños, ya que solo con sus peticiones podemos despertar a los cuentos)

Para finalizarlo, aprovecharía una fórmula muy conocida por todos/as, invitando a los niños a lanzar los cohetes conmigo: “Colorín colorado, este cuento se ha acabado, y colorín colorete, por la chimenea sale un cohete” (En este momento representaría con golpes, palmas y silbidos cómo sale y explota el cohete) “¡Y ahora uno estropeado!”  (repetiría los movimientos, pero de manera más suave, reduciendo el ruido, como si el cohete apenas sonase).

Por último, en el caso de que haya dificultad para que todos/as viesen las ilustraciones, existe la posibilidad del cuento en versión digital, siendo proyectado en el aula.


PRÁCTICA

Después de tanta preparación, llegó el momento de contárselo a mis compañeras, iniciando la experiencia en un grupo de tres personas con Ana Calzado y Cristina Martín-Montalvo.

Descubrí que estaba menos nerviosa de lo que me esperaba, aunque era consciente de las diferencias existentes entre contar un cuento a niños de 3-4 años, que hacerlo a adultos.

Sin ir más lejos comencé mi narración, y tras escuchar el feedback de mis compañeras, me quedé muy satisfecha, ya que consideraron que había hecho un buen trabajo.
  • Ambas coincidieron en que el cuento escogido concordaba con la edad que había determinado; así como la entonación y los gestos, invitando a participar y captando toda atención posible.
  • Apuntaron que, a la hora de hacerlo con niños/as debía ir más despacio, pero que la manera de contarlo, gesticulando y entonando las expresiones le había gustado mucho.
  • A su vez, me dijeron que tanto el empiece como el cierre del momento del cuento les había parecido muy bien y muy adecuado, divertido para los niños, sorprendiéndoles llamando al cuento y tirando cohetes.
  • Por último, las preguntas, tanto durante la narración como al final, las consideraron adecuadas y correctas.

Tras esta primera experiencia, me dispuse a contar mi cuento a Ana García y María Montojo. Mis sensaciones eran más calmadas y me permití el disfrutar, contando el cuento como si estuviese sola, delante de mis alumnos/as.

Ambas acabaron muy contentas con mi narración, diciéndome que era muy buena la entrada y la salida del momento del cuento.

Añadieron que, gestos, entonación y preguntas eran adecuados y se me había visto tranquila y pausada a la hora de narrarlo (situación que mejore gracias al primer feedback).

Por último, tuve mi tercera narración con Beatriz Galilea e Irene Polo. Ya sea por las prácticas previas o la falta de tiempo para ponerse nerviosa, descubrí que ya no suponía ningún problema o dificultad el narrar un cuento a adultos.

Ambas coincidieron con mis otras compañeras en que tanto los gestos como las preguntas y la entonación eran adecuadas, y que les había gustado especialmente la manera de narrarlo y exagerar los gestos. A su vez, destacaron el empiece y cierre, con la llamada al cuento y los cohetes.

Por último, me animaron a contarlo más alto, ya que había sido más difícil escucharme por el ruido del salón de actos; pero apuntaron que, en una clase, esta situación sería más fácil, aunque seguiría necesitando más volumen.


AUTOEVALUACIÓN

Entre práctica y práctica, Irune me comentó que el cuento que había escogido es perfecto para leerlo en un aula, por lo que había seleccionado una estrategia menos adecuada. Sin embargo, mis compañeras me decían en su feedback que preferían la narración con libro, ya que gesticulando y viendo las imágenes, hacía el cuento más divertido y atractivo.

Me encuentro posicionada a favor de ambos comentarios. Considero que el argumento, la función poética y el cuento en sí contiene una belleza propia de ser leída, siendo fiel a cada palabra y focalizando el interés en escuchar la historia. Por otro lado, creo que las imágenes contienen una belleza que merece ser enseñada con interés, así como unos gestos y situaciones que pueden ser aprovechados para atraer todavía más a los niños/as, utilizando la narración con libro.

En un futuro me gustaría poder elegir bien los cuentos que leer/contar a mis alumnos/as, adaptando cada estrategia a su edad y al libro, y creando un ambiente mágico como es la literatura, no para enseñar, sino como un fin en sí misma, como hemos aprendido en clase. 

Gracias al feedback de mis compañeras he podido darme cuenta de que los nervios pueden hacer que me acelere a la hora de narrarlo o que se me apague la voz, por lo que debo ir tranquila a contar cuentos a mis alumnos/as en un futuro, ya que el tiempo y el tono son dos características de gran importancia dentro de la narración.

Por otro lado, me siento orgullosa de haber controlado la entonación y los gestos, ya que daban mucha fuerza a la narración, y al escuchar el feedback de mis compañeras he podido ver que han disfrutado con ello.



CONCLUSIÓN

Termino este trabajo y experiencia con buenas sensaciones, viendo que he sido capaz de hacer algo que previamente veía imposible. Me veía incapaz de perder la vergüenza, hablar en público, gesticular, entonar, CONTAR un cuento; lo consideraba de tal complejidad que me había creado barreras a mí misma.

Tras esta práctica y la experiencia contándolo a mis compañeras, he podido ver que no todo es tan difícil, siempre y cuando tenga un trabajo previo. También he podido aprender que contar un cuento no es algo sencillo, sino que requiere muchos factores que deben ser practicados para sacarle el mayor partido a cada experiencia.

Creo que tanto la narración con libro, como el cuentacuentos o la lectura, son estrategias cruciales y de gran importancia en Educación Infantil; ya que, como hemos ido trabajando a lo largo del cuatrimestre, constituyen un momento mágico, imaginativo y de pleno disfrute para nuestro alumnado.

Practicando, trabajando, formándose y siempre indagando y conociendo nuevos libros y diferentes historias, podemos presentar a nuestros alumnos/as diferentes sensaciones, reflexiones y experiencias con las que disfrutar y crecer desarrollando su imaginación y su mundo interior.


Todo ese trabajo y práctica permitirá que los niños/as, protagonistas de todo aquello que envuelve nuestra vocación, disfruten los cuentos, dejando volar su imaginación “de aquí a la luna.... y vuelta” 



BIBLIOGRAFÍA

Escudero, Á. (2012). Las etapas del desarrollo madurativo. Formación Activa En Pediatría de Atención Primaria, 2, 65–72. Retrieved from http://archivos.fapap.es/files/639-779-RUTA/02 FAPap_2_2012.pdf

Labajo, I. (2017) Teoría de Literatura Infantil. Bloque 3: La hora del cuento.

McBratney, S. Adivina cuánto te quiero.